¿Listos para cumplir los propósitos para el nuevo año?

¡Ya está aquí el 2018! Comenzamos nuevo año, y con él la lista de propósitos a cumplir…


Pero ¿Qué hay realmente detrás de esos objetivos que nos marcamos cada año?
La “Procrastinación”, es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables por diferentes causas.
Bien por falta de voluntad, por baja autoestima, sensación de incapacidad de poder llevarlo a cabo, por estrés, depresión … Aunque el miedo es el motivo más oculto. Nos paraliza y nos hace procrastinar una tarea o actividad importante, haciendo algo seguro y sencillo en su lugar. Buscamos la inmediatez en la obtención de recompensas. (Un gran problema de la modernidad actual).
Lo cierto es que hay tendencia en recurrir a ella. Sin ser conscientes muchas veces, que, tras ello, hay otro problema de fondo, aún mayor.
No tiene por qué tratarse de un trastorno psicológico o crónico, puede deberse a algo eventual, por una causa concreta (que es lo más común).
No obstante, debemos poner atención en aquellas decisiones que intentamos posponer sistemáticamente.
Puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión.
Mejor predicar con aquello de “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Mientras podamos llevar a cabo esta máxima, nuestra conducta, más bien actitud, será más saludable.
El hecho de dejarlo para más tarde, el mes que viene, para el año próximo, no nos reporta ningún beneficio, al contrario.
Ponernos las pilas, nos ayuda a reactivarnos, a salir del letargo y poder sentirnos mejor, desarrollando una actitud más proactiva, porque se empiezan a ver resultados, por pequeños que sean.
Y es lo que nos da motivación, ya no tanto ver el cambio, como por nuestra capacidad de cambiar, por susceptible que sea.
Recordemos que ¡El movimiento se demuestra andando! A mayor complejidad de nuestros objetivos, habrá que establecer un plazo mayor. Toda meta precisa de la debida proporcionalidad para ser llevada a cabo, en un tiempo razonable.
De lo contrario, podemos vernos abocados la frustración, impotencia…Al no ver cumplidas a medio- corto plazo nuestras aspiraciones.
Para evitar por tanto, caer en la “Procrastinación”, problema de autorregulación y de organización del tiempo, su solución consistiría, entre otras cosas, en lograr una adecuada organización del tiempo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de finalización más cercano.
Con todo esto, os dejo, para que no sigáis procrastinando, y con mis mejores deseos para el 2018. Pero sobre todo, ¡Con buena actitud y proactividad!
Y vamos a comenzar desde ya, a ¡Empoderarnos! Palabra muy ligada al trabajo social y que, si me dejáis, me permito el lujo de abanderar, como estudiante en prácticas de esta apasionante carrera y profesión.

Carolina Marrón Rey

Estudiante en prácticas de Trabajo Social y abogada

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